13 sept. 2013

Viviendo en la comunidad.

Llego una de las semanas más esperadas como PCR, aunque ya llevo tiempo relacionandome día a día con gente de la comunidad, una  convivencia 100% es diferente.
La familia Santos de la comunidad de San José de las Conchas(comunidad con la que trabajamos en el proyecto de agua), fue la que me recibió con los brazos abiertos, en especial don Santos.Poco a poco conociendo al resto de la familia, Doña Luisa sus tres hijos Misael, Angel y Danilo y su hija Lesly. Su hija Lesly aunque vivía con su marido Santos su casa esta puerta con puerta por lo que todos formaban una gran familia, algo común en las comunidades.
Se vuelve a repetir lo que vine  experimentando desde mi llegada a  honduras,  la humiladad, la gran hospitalidad y el buen trato de las personas de las comunidades hondureñas.
Los días pasaban rapido. Largas conversaciones sobre España,  de la forma de vivir de los hondureños y de todos sus problemas. Reflexiones personales de la gente de la comunidad sobre cual es el verdadero problema de Honduras... Tardes de paseo que acababan en el embarcadero de la comunidad, casi siempre acompañado de Santos(marido de la hija de Don Santos),allí era facil conversar con los pescadores que se dirigian a sus botes para hacer su trabajo diario.

vista embarcadero.
Las noches eran tranquilas y relajadas durmiendo en la hamaca en una casa de adobe madera y teja, escuchando las fuertes lluvias y el ruido atronador de los relámpagos muy frencuentes en las noches de San José y sobre todo en esta época del año.
Pasada la noche la vida en las comunidades empieza muy temprano, ya de madrugada tanto para el hombre como para la mujer. Don Santos con su hijo Angel ya se van al cerro a sembrar muy temprano, a las 5 de la mañana, todavía de noche. Intentan aprovechar el máxinmo el día ya que a partir de las 11 del medio día es imposible trabajar debido al sol abrasador que pega en el alto de la montaña, aun así la mayoria no regresan hasta el atardecer. Mientras tanto Doña Luisa  incluso se levanta antes para hacer las diferentes tareas de casa simepre con ayuda de su hijo más joven, antes de que este se vaya al colegio. Como es normal en las comnidades, como si fuera poco o no llegaran las tareas de casa casi todas las mujeres tiene otro trabajo a mayores. Doña Luisa no es una excepción. De viernes a lunes vende comida en la ciudad  de Choluteca.

Antes de ordeñar, agarrar la vaca.
Cocina típica de las comunidades hondureñas.
Todavía había un poco de tiempo para hacer unas encuestas de satisfación del proyecto a casas aleatorias de la comunidad. Sorprendido de nuevo por los entusiasmados y felices que estaban por tener agua  en sus casas sin necesidad de tener que hacer kilometros para conseguirla. 

Una semana muy intensa con muchas experiencias e conversaciones que quedaran guardadas en mi memoria durante un largo tiempo.

3 comentarios:

Sergio dijo...

Muy buena, Dani!! Nos haces sentir como si estuviéramos con la familia. Transmíteles nuestra admiración por su lucha en el día a día! (y luego sigue habiendo quien dice que "esos países no salen adelante por holgazanería"..., yo creo que es más bien por otras razones ...

jhon edu lamar dijo...

buena narración... lugares asi tan ricos en naturaleza y recursos pero pobres en servicios básicos te proporcionan otra perspectiva de los problemas que afectan a aquellas poblaciones y sí, como dice Sergio la holgazanería no es uno de sus problemas sino la falta de información, tecnología, autoridades responsables, manos cualificadas, etc... pero me gusto lo que he leído plasmas muy bien parte de tu experiencia allí.

jhon edu lamar dijo...
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