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13 oct 2017

Construcción y habitabilidad en el sur de Honduras. Materiales tradicionales vs. modernos

Aquí presentamos sendos informes elaborados por Martiño (en 2015) e Irene (en 2016) en sus respectivas estancias en Honduras dentro del Programa de Conocimiento de la Realidad de ESF Galicia.

El objetivo es ir conociendo los materiales y técnicas constructivas más habituales en la zona de trabajo de los programas de ESF en Honduras, incluyendo las más tradicionales (que se han ido perdiendo), con idea de empezar a promover una construcción más sostenible según lo que promueve la bioconstrucción y aumentando la soberanía constructiva, en una zona donde la temperatura es suave, pero existen amenazas recurrentes de inundaciones, huracanes y terremotos.

Construcción con adobe, preparando los ladrillos

Estructura de adobe en construcción

Casa con materiales convencionales





21 oct 2016

Estancia en la comunidad de Azacualpa

Una de las actividades que los PCRs teníamos planificadas para hacer durante nuestra estancia en Honduras era convivir unos días con una familia de una comunidad, así que allá fuimos los dos PCRs de agua con muchísimas ganas.

Vivir en la comunidad de Azacualpa (a unos 20 minutos de nuestro Triunfo) fue desde el primer momento un aprendizaje continuo y también una conjunción de vivencias. Las personas que nos acogieron como dos más forman como dicen aquí una familia bien grande, además de bien unida.
En una misma parcela convive Doña Flor, que es la mamá de toda la familia con sus 4 hijas y un hijo (aunque ahora una de sus hijas está viviendo en Madrid), con sus nietos y una bisnieta de un añito. Duermen distribuidos en 2 casas y aunque recién han construido una casa grandota para la familia, todavía no se han trasladado a ella, pues falta algún pequeño detalle para que esté finalizada. Fue ahí en esa casa, dónde nos acomodaron a Miguel y a mi; primer gesto indicador de lo bien que nos trataron.
Un chumpe que salió a saludarnos

Una de las nietas de Doña Flor nos llevó a dar un paseo por la Comunidad y nuestra primera parada fue el centro básico. Allí es el lugar dónde enseñan educación primaria y además de las distintas aulas hay un patio bastante grande con árboles bien frondosos, entre los que destaca un matapalo impresionante.
En ese recinto hay acumulada una montaña de basura resultante de los deshechos del centro, aunque afortunadamente está disminuyendo desde que los alumnos reciclan algunos recipientes o bolsas para, por ejemplo hacer delantales y manteles. 

La verdad que la basura es un problema bastante grave aquí en Honduras y aunque hay gente que por su cuenta recopila los deshechos plásticos para venderlos a ciertas empresas, las bolsas de agua y las botellas vacías de Coca Cola abundan en las carreteras, en las calles y en los prados. Hasta el punto de estar casi mimetizados con el entorno, como una especie más, invasora del medio ambiente..

En nuestro paseo nos metimos por unos campos de maíz y durante unos minutos nos perdimos en sus infinitos surcos. Pero si eso no era lo suficientemente emocionante, una buena tormenta nos agarró. Cruzamos un río descalzos, minutos antes de que su caudal creciese todavía más y cuando ya no podíamos estar más mojados, decidimos relajar el paso. Para qué apurar, si ya estábamos predestinados a un catarro inminente. Mi lentilla derecha se había roto y en esa borrosa visión (entre lluvia y ceguera) zasca! el cerdo más voluminoso que jamás he visto cruzó corriendo el camino, seguido de un séquito de gallinas.
Campos de maíz que nos encontramos en nuestro paseo
Esa noche, después de cenar, nos dieron a los que no parábamos de estornudar, una infusión de plantas varias. La cocina, ubicada en una pequeña cabaña de adobe se convierte en noches de lluvia como aquella en el centro de reunión antes de dormir. Nos quedamos Doña Flor, que al poco se quedó dormida cual bebé, dos de sus hijas y yo platicando sobre costumbres de Honduras y de España, de aquí y de allí... Fue un rato bien bonito y agradable en el que me sentí muy cómoda, como si las conociera desde hace tiempo.

En resumen, fueron muchas las situaciones interesantes que se dieron esos dos días en la comunidad. No es lo mismo oír hablar de los problemas y beneficios que tiene vivir en un lugar así que conocerla de primera mano. Algunas de las cosas que me quedaron marcadas fueron:

  • Que la gente está bastante unida, al menos en Azacualpa así se percibía. Entre vecinos se ayudan si lo necesitan y toda la comunidad se conoce. Por ejemplo, si alguien necesita jalón (sitio en el carro, bien sea en los asientos o dentro de la paila=especie de remolque) no dudan en ofrecerlo.
  • En las comunidades se percibe más pobreza y más dificultad para crecer económicamente. Muchas familias tienen su casita de adobe, construida por ellos mismos con muchísimo esfuerzo y apenas tienen dinero para comer y poder comprar agua para asearse y cocinar. Otras, como la familia que nos dió cobijo esos días, han aprendido a organizarse y sacar mejor provecho de sus recursos, a veces apoyados por proyectos de agricultura y soberanía alimentaria. Es bien complicado, como dice la gente aquí.

Casa de adobe realizada por un hombre de la comunidad dónde vive con sus dos hijos pequeños

Mi experiencia ha sido realmente positiva, aprendiendo mucho de ellas y con ellas; y me refiero a estas mujeres porque en esta familia han sido para mi un ejemplo claro de fuerza, trabajo y valentía. Mujeres que comenzando con bien poco han conseguido vivir  de lo que cosechan y han luchado mucho, como contaban aquella noche en la cocina para que en su casa no  falte ni la educación ni una alimentación básica.

29 sept 2016

La experiencia PCR casi definitiva

Al cuarto día de haber aterrizado en el infernal aeropuerto de Toncontín en Tegucigalpa (que hasta su nombre indica lo corta que es la pista) ya habíamos puesto nuestros pies de PCR en la Isla del Tigre en Amapala. Para situarnos, podemos viajar mentalmente (Google Maps) al Golfo de Fonseca y ver que en el medio del mismo hay tres islas. Pues la más bonita es la Isla del Tigre y punto.

Chiqueros en la Isla del Tigre.
Tanto esta isla como sus alrededores tienen muchos secretos. Que si piratas enterrados en una playa que curiosamente se llama playa de los Muertos, que si una cueva que atraviesa la isla y donde un tal Francis Drake dejó olvidada la cartera, que si el mejor pescado de Honduras, que si allí vive un hombre con 50 hijos, que si había un tigre... mil historias y cada cual más asombrosa.

Pero lo que me trae a escribir esta entrada no son sus mitos y leyendas sino una experiencia que tuve la suerte de vivir hace unas semanas. Empecemos por el principio.

Resulta que en la Isla viven un grupo de mujeres pescadoras y mariscadoras con las que tienen el honor de trabajar luchar CODDEFFAGOLF y ESF. Las labores resumidas son de apoyo a la construcción de un grupo más sólido y organizado que les permita crecer como asociación y mejorar los productos que obtienen de la pesca. Entre las labores de estas mujeres está la de explotar lo que se llaman chiqueros, que son construcciones en la zona intermareal donde se quedan atrapadas unas estúpidas sardinas a las que no se les ocurre mejor plan que quedarse entre sus muros de medio metro de alto. Estas, las construcciones no las sardinas, se heredan de generación en generación y por lo que pude saber, en algunos casos ya han pertenecido a tres generaciones. La primera vez que visité la isla no me di cuenta de la existencia de estos chiqueros porque la marea estaba alta, pero no pasa nada porque el que va a Amapala siempre vuelve y las veces siguientes sí podría ver de que se trataba.

La experiencia comenzaba un martes caluroso, como no podría ser de otra forma, en el que iba a acompañar a uno de los técnicos de CODDEFFAGOLF a revisar un prototipo de secadero de sardinas que utilizaban las trabajadoras. Aprovecho para decir que hasta ahora el secado se hace al modo tradicional, al aire, con todas las medidas de seguridad y salubridad bien saltadas. Mejorar este proceso es uno de los cometidos del proyecto y se está consiguiendo, como pudimos comprobar.

El angosto camino.
Mi sorpresa llegó cuando se sugirió que fuéramos a visitar un chiquero y, si cuadraba quizá podría ser, que nos dejaran pescar en él. Mi cara de "por favor, llévame" debió ser buena porque en un minuto ya estábamos de camino con el hijo de una de las pescadoras.

Lo que me imaginaba: ir, pescar un poquito, hablar y conocer la experiencia de alguien que explota un chiquero y sacar unas fotos que dieran envidia. Lo que pasó realmente: Fuimos por un camino que atravesaba una zona de mangle y para la que no llevaba el calzado adecuado. Pero me daba igual. Hace unos meses estaba viendo el manglar desde casa analizando unas imágenes de satélite con el píxel más grande que una cancha de baloncesto y ahora estaba dentro con lodo hasta las rodillas. Más tarde nos encontrábamos dentro de un chiquero con las sardinillas estúpidas rozándonos las piernas y dispuestos a atraparlas antes que los pelícanos o las garzas. Una tarea más difícil de lo que parece cuando solo dispones de una redecilla y un palo.
Una amable pescadora que nos acompañó al lugar.

La técnica es simple. Con el ganapán haces un arco bien pegado al suelo y a la pared del chiquero pero con cuidado de no raspar nada. En esta zona es donde se agolpan los peces. Con el palo haces un arco rápido contrario al sentido del ganapán y levantas ambos artilugios a la par que posas para la foto. El siguiente paso es comprobar que eres el peor pescador de sardinillas de Amapala y que estás mejor en una oficina cuando echas en el cubo tus tres capturas a lo sumo. Cabe decir que la especie de sardina que más se pesca no mide más de 3 o 4 centímetros. Para que sea un buen día deberías llenar un cubo como el de la imagen de abajo.

Pero bueno, ahí estaba yo, disfrutando de una experiencia que difícilmente olvidaré en un entorno precioso. Y todo sin esperármelo porque aquí, en San Lorenzo, uno se levanta a las 6 de la mañana sin saber donde ni como va a acabar el día.

16 sept 2016

El Triunfo (The Triumph)

Y llegó el día. Después de estar malviviendo en San Lorenzo casi dos semanas (desayunando baleadas y almorzando pupusas de quesillo deliciosamente preparadas) nos instalamos un lunes en el municipio de El Triunfo, lugar dónde los PCRs agua viviríamos hasta el final de nuestra estancia.

El Valle de los Jobos era una pequeña comunidad dónde vivían solamente unas pocas familias. En la comunidad vecina de Santa Teresa, a causa del aumento de la peligrosidad, parte de su población comenzó a trasladarse a los Jobos, que creció y creció hasta convertirse en el municipio El Triunfo, en honor a esas familias de triunfadores que lucharon por el crecimiento económico del lugar.

La vida en El Triunfo es “bien tranquila” como dicen acá y desde el primer día la acogida fue buena, especialmente por parte de nuestra casera y su familia, que son gente encantadora que se ríen mucho cada vez que contamos cómo nuestro estómago se va adaptando a la gastronomía y a las bacterias hondureñas.

Para relatar nuestra estancia en este curioso y “tranquilo” municipio seguimos con el formato de breves e intensas minihistorias.




Juguemos en la calle (Irene)

Una de las características de Honduras es la cantidad de población infantil que tiene ya que es bastante común que las mujeres hondureñas tengan hijos a una edad más temprana en comparación a España hoy en día. Desde que estamos en El Triunfo, son muchos los niños y las niñas con las que he entablado una mirada desconfiada por su parte, seguida de una tímida sonrisa y finalmente un hola. Acá la mayoría de los niños (o cipotes, como se dice aquí, para nuestra sorpresa) van a la escuela, por la mañana los más pequeños y por la tarde los mayores. El resto del día, algunos ayudan a sus familias en distintos negocios como pulperías* o en los puestos del mercado y otros niños o niñas están en casa o en la calle jugando. En nuestro barrio tenemos como vecinos a varios de estos individuos bajitos muy simpáticos. Un día, al volver de trabajar de la alcaldía Miguel y yo salimos a nuestra calle, saludando a Wendy, el pez que habita nuestra pila de agua, a Gilberto, el lagarto que habita en nuestro patio y a la familia Bernárdez, una colmena de abejas. Pues bien, decía que salimos a nuestra calle, Miguel con su ukelele, y yo con 3 pelotas de malabares, cuando de repente un grupo de colegialas se acercaron a Miguel hipnotizadas por su música. Al rato, 3 niños se acercaron a dónde yo estaba y en un momento empezamos a jugar con una de las pelotas de malabares (ya sabía yo que para algo tenían que valer). Cuando nos dimos cuenta estábamos jugando con un montón de niñas y niños pequeños a pasarnos la pelotita, juego que derivó en jugar a hacer de distintos animales. Estar en una calle de un pueblo de Honduras rodeada de niños, de risas y de juego fue una auténtica descarga emocional.

 *Obviamente, el lugar dónde se compra coca cola.


Visitas a comunidades (Irene)

A los pocos días de llegar al Triunfo tuvimos nuestra primera salida a comunidades. Fuimos hasta la comunidad de Azacualpa con el técnico Héctor, la ingeniera Wendy y Pepe Vara (recién llegado de Galicia).

Era nuestro primer encuentro con una comunidad y sus gentes. Conocimos a los representantes de la Junta de Agua de Azacualpa que nos mostraron el solar donde la comunidad va a realizar un centro social. También visitamos un tanque y un pozo que se han construido como parte inicial de un proyecto de abastecimiento, ya que las familias tienen que comprar unos bidones de agua diarios para poder bañarse y cocinar. Finalmente nos reunimos con un señor especialista en radiestesia para detectar puntos de agua. Volvimos al Triunfo literalmente dando botes en el carro, pues estas carreteras están tremendamente destrozadas.

Vecinos de La Finca elaborando el mapa de su comunidad.
Unos días más tarde fuimos a la comunidad La Finca dónde nos reunimos con los técnicos Héctor, Alba, Hoffman y Javier para levantar la ficha técnica y la ficha social. Para la ficha técnica anotamos con el gps los puntos de viviendas, del pozo y del tanque. Para la ficha social, contamos con algunas personas de la comunidad que nos ayudaron a elaborar el plano de la comunidad y nos proporcionaron información importante y asoladora, como por ejemplo, que la mayoría viven del cultivo de máiz y que unas 20 familias no disponen de letrinas.

Mapa de La Finca

Una semana después, nos reunimos en la comunidad de Las Uvas con los miembros que conforman la Junta de Agua. La reunión fue en la escuela, por ser el único lugar que, gracias a que cuenta con una instalación de paneles solares, tiene electricidad constante e incluso hasta red wifi .Entre todas las presentes (una gran mayoría eran mujeres) acordaron ahorrar una cantidad estimada para poder realizar, en un futuro cercano la perforación de un pozo. Aunque pueda parecer lo más fácil de realizar en un proyecto de abastecimiento muchas veces no es así y  llegar a esa decisión conjunta es un gran avance para una comunidad. Es un primer paso que al menos, marca un camino.


La adaptación a la vida triunfeña (Miguel)

Y ahora que les hemos contado un poco de nuestro trabajo acá y la parte seria del asunto, les voy a contar los pormenores de la vida cotidiana, la adaptación a la vida en este pueblecito:


  • Ya no nos sorprende encontrar hormigas gigantes flotando en el café. Le aportan vitaminas y un toque crujiente a un producto nacional ya de por sí delicioso.
  • Tampoco nos sorprende escuchar algo caminando por el tejado. Es un lagarto gigante. Es inofensivo, mas o menos.
  • Utilizar un cubo de agua para bañarse no solo es que no nos importe, sino que le vamos cogiendo el gustillo a eso de echarse un caldero de agua fría a las 6 de la mañana. 
  • Además, utilizar el caldero en vez de la cisterna se ha convertido en una cuestión de catarsis.
  • La comprobación de que no hay escorpiones debajo de la cama se ha convertido en algo rutinario, así como el deporte de matar arañas gigantes, o en el caso de las más grandes, negociar su traslado.
  • Que nos griten por la calle: ''Ey, gringos!!! Jau ar yu??'' y contestar: ''No, somos españoles!!'' y que contesten ''Ah!! Spanish!! Ai jaf family in Niu York!!!''
  • La increíble oferta culinaria, que va desde el plátano frito con frijoles hasta el plátano frito cortado de otra forma con frijoles, nos parece rica y variadísima.
A lo que no me acabo de acostumbrar es a los árboles gigantes, y creo que el grupo tampoco. Cada vez que pasamos junto a alguno, obligo a parar al coche en que vayamos y a que alguien se baje a fotografiarme con el infeliz vegetal. La mayor parte de las veces son ceibas, guanacastes o matapalos, y algún que otro carreto. Otro día os cuento más de estos árboles.

Hasta aquí por este conjunto de minihistorias. Muy pronto volveremos con nuevas y trepidantes historias de nuestra vida en el Triunfo, también conocido como ''The Triumph''.





7 sept 2016

Taller de SIG en la Escuela Agrícola Luis Landa

No podría encontrar mejor forma de estrenarme en el blog que con esta entrada (reestreno, mejor dicho). Estos últimos días me los pasé con nuestros compañeros y compañeras de la Escuela de Agricultura Luis Landa de Nacaome muy cerquita de San Lorenzo, donde tenemos el centro de operaciones. Mi visita consistía en impartir un taller sobre Sistemas de Información Geográfica y GPS a los alumnos y alumna(s) del segundo curso de la escuela. Se me planteaban tres retos (más uno):

Primer reto: El taller sería de un día y medio. Casi 8 horas el primer día y cerca de las 4 horas el segundo. Realmente agotador sobre todo tratando los temas de los que íbamos a tratar.

Segundo reto: El tema. Tenía que adaptar una temática complicada a alumnos que partían de literalmente de 0.
Recibiendo una buena dosis de SIG.


Tercer reto: La edad de los alumnos. Tenían entre 15 y 18 años. Me quedaba mucho trabajo para adaptar los contenidos también a su edad y que no se me durmieran a la primera hora.

Reto adicional: Era prácticamente la primera vez que actuaba como profesor. Mi idea de ser un profesor duro y exigente se fue al primer minuto. Sin duda todos lo íbamos a pasar bien.

El desarrollo del taller pasaba por los siguientes puntos:
  • Una presentación personal. Con esto pretendía conectar rápido con los jóvenes. Ahí, de profe enrollado, les contaba cosas sobre Galicia, nuestras costumbres, paisajes y comida; lo que sufrí al llegar aquí con su calor denso e insoportable; las diferencias del lenguaje y cosas por el estilo. Y algo sobre las labores que CODDEFFAGOLF y ESF llevan a cabo.
  • Un cuestionario que deberían completar. Aquí salía el profe exigente. Consistía en tres palabras sueltas de lo que les sugería la geografía, los Sistemas de Información Geográfica, los mapas y planos, el GPS y el software libre. Esto se repetiría al final de taller para comprobar lo mucho que habían aprendido.
  • Conceptos básicos sobre sistemas de coordenadas cartográficas, proyecciones, la forma de la Tierra, SIG, tipos de datos... Con muchas imágenes y haciéndolos participar, debatir sobre mapas y proyecciones cartográficas para demostrarles que el mundo es como cada uno lo quiera ver.
  • Manejo de un software SIG libre. Donde obtenerlo, como descargarlo y cuales serían los primeros pasos.
  • Flujo de trabajo en SIG con algunos datos que llevaba preparados (no disponíamos de conexión a Internet). Manejo de la tabla de atributos, cambio de estilos, alguna consulta...
  • Teoría sobre el GPS. Cambio de tercio y primeras caídas bajo el incansable yugo de Morfeo.
  • Práctica de GPS tanto con receptores de mano como con apps móviles. Un éxito sorprendente. Como peces en el agua. Parecía que llevaban elipsoides WGS84 en la sangre.
  • Introducción y edición de los datos tomados en campo en el software SIG.
  • Salida de los datos en un mapa. Composición cartográfica básica, componentes, etc.
Aquí los alumnos y alumna que finalizaron el taller.

El desarrollo del taller fue excelente, casi sorprendente por la capacidad de estos chavales por recibir y asimilar información totalmente nueva. Estos lo soportaban y lo comprendían todo. A uno mismo lo hacían transportarse a épocas pasadas donde, de haber puesto la mitad de atención, habría aprendido mucho más.

La lección fue mutua. Todos aprendimos algo estos dos días. Y yo, personalmente recibí una lección muy importante: que con ganas todo se puede hacer, ya sea en Centroamérica, en Europa o en la Antártida.

¿Repetimos?

26 ago 2016

Un gobierno negligente

En el tiempo que llevo en Honduras, que de momento es un poco más de dos semanas, el choque inicial con el clima, costumbres, lenguaje, comida y mosquitos de este país se ha ido haciendo más leve. He hecho una transición desde una estupefacción inicial hasta una gestalt que poco a poco se va haciendo más coherente. Por ejemplo, ya no me sorprende que en ningún sitio tengan arroz, la dieta increíblemente basada en el frito y el azúcar, o que no entiendan que pollo frito con patatas fritas y ketchup no es lo mejor cuando estás enfermo del estómago. Ahora ya sé que ''ajá'' es sinónimo de ''sí'' y no significa que no te hayan escuchado (lo cual economiza mucho las conversaciones, créanme), que cuelgan sin despedirse diciendo ''bueno'' y que 30 grados es fresco.

Diversas visitas y conversaciones que mantengo con gente de acá me permiten formarme una impresión global más coherente. Por ejemplo, el otro día fuimos a una comunidad rural cerca de San Lorenzo llamada La Finca. Para buscar agua, debían ir al pozo que estaba construido cerca, en este caso con agua potable (algo raro de encontrar sin que sea en agua embotellada). El objetivo de la visita era hacer un primer reconocimiento para después instalar un sistema de tuberías que lleve el agua desde el pozo directamente hasta las casas. Fue interesante, porque vi por primera vez como se materializa el trabajo de ESF. Pero no éramos la única ONG allí. Preguntándoles, me contaron que el poblado entero había sido reconstruido tras el huracán Mitch en el 1998 con la ayuda de Save the Children (en hondureño, Salva a los Cipotes).

Ya empezaba a estar un poco mosqueado de tanta intervención de ONGs y entidades parecidas: que si Acción contra el Hambre, que si japoneses por aquí, UNICEF por allá... Charlando con un amigo de aquí que ya ha trabajado con otras ONGs y otras asociaciones en defensa del desarrollo local, empezé a ver el panorama un poco más claro. Me da la impresión de que aquí lo que hay son un montón de ONGs y organizaciones parecidas haciendo el trabajo que el gobierno no hace. Eso es algo que nunca me llegó a parecer muy bien. ¿Qué pasa, que el gobierno es tonto y tenemos que venir nosotros a hacer su trabajo? Eso sería puro paternalismo. En estos días, me he alegrado de descubrir que ESF con la cooperación para el desarrollo no sabe muy bien si busca enriquecer y fortalecer a otros o enriquecerse ella misma y abrir el debate sobre la teconogía en el ámbito científico y en el conjunto de la sociedad.

Por otra parte, también me he alegrado de descubrir que nuestra manera de trabajar se centra poco en proyectos de obra concretos y mucho más en formación y fortalecimiento de técnicos de aquí. Dicho de otra manera, nosotros no vamos a una comunidad o aldea y les hacemos un pozo y tuberías; nosotros hablamos con el municipio y vemos qué pasa y qué podemos hacer. ¡Ni que no hubiera ingenieros aquí! Por ejemplo, colaboramos con una asociación de municipios del sur de Honduras, cercanos al Golfo de Fonseca, llamada NASMAR, y ayudamos a hacer capacitaciones de técnicos de los ayuntamientos y a buscar apoyo para lograr financiación para construir los sistemas de agua. El principal agente aquí son los municipios y sus técnicos, no ESF.

Mejor, porque lo que yo no entendería sería que llegásemos a aquí a hacer estructuras de agua, que es algo que compete a la administración. Parece que hemos encontrado un equilibrio entre el trabajo en altas esferas de la política como hace ACNUR u otras ONGs que están muy metidas en los altos niveles de la administración, y el trabajo exclusivamente en terreno, que está muy bien en la aldeita de Villaformoso de Abaixo, pero en Villaformoso de Arriba seguirán sin agua hasta que alguien se digne a hacerles otro proyecto.

Creo que es muy importante no perder de vista que nosotros estamos impulsando acciones a nivel de las alcaldías y de la sociedad civil que el gobierno simplemente no hace. El gobierno central tiene completamente desatendidos a sus ciudadanos, no ha emprendido ni los más elementales procesos de desarrollo del país como la construcción de estructuras de saneamiento, y ya no digamos una mínima mejora del sistema educativo o de las carreteras del país. Esto da lugar a situaciones tan paradójicas como ver a niños jugando descalzos con un Blackberry, bares con el logo de Pepsi en comunidades donde el agua solo se puede comprar en el camión que pasa de cuando en cuando y centros comerciales que en medio del contexto de desnutrición ofrecen comida rápida y si quieres, ¡hasta puedes hacer una donación para que alguna ONG dé de comer a los niños! No: nunca debemos perder de vista que el trabajo que estamos haciendo aquí se debe a la desatención por parte del gobierno de sus funciones, en una palabra: un gobierno negligente.

16 ago 2016

Minihistorias del PCR: aterrizaje

Los 3 PCRs en el vuelo a Honduras. Marcos, con sudor frío.
Ha pasado casi una semana desde el comienzo de la experiencia PCR, pero Irene, Marcos y Miguel tienen una cantidad de experiencias tal que no sabemos como recogerlas en un solo post. Por ello, hemos decidido adoptar el formato de minihistorias que recojan algunas de las increíbles cosas que han sucedido en estos días. Comenzemos por el principio: el aterrizaje.

Aterrizaje en Tegucigalpa (por Marcos Rial)

Todo tenía muy buena pinta: salida de Miami al amanecer, viendo la ciudad desde el avión, los everglades de Florida y todas esas cosas que se ven por la tele. Pero por desgracia un recuerdo me acompañaría durante todo el vuelo, mi miedo a volar y la peligrosa pista del aeropuerto de Tegucigalpa. Había leído que se trataba de una pista corta, pero es que además se encontraba enclabada entre montañas. Vamos, un cóctel más peligroso que el Bloody Mary (que era precisamente lo que necesitaba para soportar tal sufrimiento).

Nos acercábamos al destino. Por las ventanas se comenzaban a ver las montañas del norte de Honduras, los ríos, las parcelas de cultivo, las pequeñas ciudades... Era mejor que ver cualquier cosa del entretenimiento que nos ofertaban. No hay película mejor. Pero comenzábamos el descenso. Comenzaban los sudores fríos. El avión, en una pirueta jamás vista pero muy elaborada incluyendo varios rizos y tirabuzones (lo juro) y en la que aún estando de lado se podían ver las casas y las montañas, aterrizaba en Tegus para mi regocijo personal (y el de los otros pasajeros un poco también). Fue como quitarse una tirita de golpe.

Raquel, Gloria e Iván estaban esperándonos en el hall del aeropuerto para llevarnos a San Lorenzo. Pero antes de partir era obligada una paradita en el Café de Don Miguel donde entre sus frondosas plantas me podía secar tranquilamente el sudor mientras nos tomábamos unos refrescos superazucarados. Y ahora sí, a partir de ese momento comenzaba de forma oficial una gran aventura.

Viaje a la Isla del Tigre (por Irene Veiga)


Vista de la isla del tigre desde la barcaza
-"Buenas tardes señor, ¿dónde se coge el bus?" (que en hondureño quiere decir "Buenas tardes señor, ¿dónde se hace el amor al bus?". Así comenzaba nuestro viaje a la isla del Tigre, en el municipio de Amapala. A pesar de haber estado ensayando la gran frase unas cuantas veces, Miguel cayó en el error y aguantándose la risa el amable hondureño nos señaló el lugar donde se "agarran los autobuses", conocidos aquí como Chicken Buses. Estos buses multicolores son como un pequeño mercado con ruedas donde a lo largo del trayecto se suben vendedores distintos y una puede adquirir desde agua fresca y bananos hasta medicamentos o arroz frito chino. Asombrados tanto por el ambiente generado en el autobús como por el paisaje verde y montañoso llegamos a Coyolito, última parada y lugar dónde agarraríamos una barca hasta la isla. Los cobradores de este tipo de barcas tienen una asombrosa habilidad para trepar por ella mientras surca el mar a bastante velocidad. Una vez más, patidifusos nos encontramos.

Vista de Playa Grande. No es tan grande como parece.
Al llegar a la playa del Burro, nos subimos a un moto-taxi (especie de motocicleta de 3 ruedas con techo) donde Fran, el conductor, nos acompañaría más veces durante los dos días en la isla. Nos llevó al restaurante de Doña Digna, al lado de Playa Grande, que aunque de grande no tenía mucho tenía unas vistas increibles a unas islas Salvadoreñas. Que concho, estábamos en el pacífico! al agua! Sin saber bien si la temperatura era mayor dentro o fuera, disfrutamos como niños que chapotean por primera vez hasta que la tormenta a lo lejos empezó a sonar. Cena rica, cerveza típica hondureña, vistas al pacífico, a lo lejos un baile de rayos que iluminaba el cielo...en fin, la vida PCR es dura.

El ascenso al Cerro del Tigre (por Miguel Pino)


Vista de la comitiva que inicialmente emprendió el ascenso

Imagínese el buen lector el carácter que tuvo que tener la excursión que acometimos aquella mañana de sábado. Guiados por Noel, un nativo de la isla, profundo conocedor del entorno, padre de decenas de hijos según nos aseguró él mismo, decidimos escalar el imponente volcán (hoy inactivo) que corona la Isla del Tigre. Tal fue la comitiva que salió del hotel camino de la selva: un topógrafo cangués, una aparejadora coruñesa, un psicólogo bouzense (del famoso barrio vigués), una doctora hondureña y su inocente hija quinceañera, todos ellos llevados por el guía nativo.

En un comienzo, la subida no parecía difícil. Sin embargo, pronto la temperatura comenzó a subir y el camino a hacerse más pedregoso. A los 100 metros de ascenso, la primera baja: un jaguar ataca al grupo y se lleva a la hija de la doctora*. Fue un momento duro, pero hubimos de seguir adelante. Después, el camino se fue haciendo más angosto y la vegetación más cerrada. Esto por una parte era bueno, porque nos defendía del sol, pero por otra parte los insectos eran más grandes, y cada vez teníamos más la sensación de que algo nos vigilaba desde la espesura.

Mientras, el guía nativo nos iba contando anécdotas del lugar. Por ejemplo, en una ocasión le habían encargado recuperar el cuerpo de un noruego ahogado. Él lo recuperó, pero le dieron el dinero al oficial que estaba con él, y éste se quedó con todo sin darle nada. Afortunadamente, se gastó todo el dinero en bebida y murió. ''La deuda ya está saldada'', zanjó el guía. También nos contó que en lo alto del cerro habitaba un hombre cuya única misión era cuidar de la antena de telefonía que había allí, y que vivía de manera autosuficiente, de sus propios animales y cultivos.

De modo que seguimos el emocionante ascenso, intimidados por la flora y fauna, haciendo paradas de vez en cuando. De repente, por fin, al final de una subida, avistamos la cima. Aliviados, nos detuvimos a descansar mientras el guía se subía a un árbol de mango para agitar sus ramas, a 10 metros de altura, haciendo que el jugoso fruto cayera al suelo. De pronto, una figura saliendo de la espesura: un hombre con unos perros. La leyenda del hombre autosuficiente que cuidaba la antena era cierta, y de hecho, tuvo la amabilidad de mostrarnos sus cultivos de yuca y jenjibre.
Vistas desde lo alto del Cerro del Tigre.

Después, emprendimos el camino de bajada, más duro aún que la subida. El guía y la doctora nos dejaron solos, de tal manera que los PCRs tuvimos que buscarnos la vida en la selva para encontrar el camino de regreso.

En total, 784 metros de ascenso desde el nivel del mar en una sola mañana. Del grupo de 6 personas que salimos del hotel, solo 3 logramos regresar. Sin embargo, fue una experiencia única que nos enriqueció como personas.
*En realidad, dijo que estaba cansada y esperamos a que viniera a recogerla una moto-taxi.


Esperamos que estas mini-historias ilustren a nuestro público cómo han sido los primeros días de la estancia PCR. Pronto volveremos con más historias, y más emocionantes.

11 jul 2016

Marcho que teño que marchar

Nada hai con mais poderío que a expresión galega que encabeza esta entrada, unha afirmación que se constata polo mero feito de ser dita. ''Marcho que teño que marchar''. Non fan falta mais explicacións, simplemente marcho, vou embora que dirían os portugueses, I'm leaving, dirían os ingleses; grau grau grau, diría Chewbacca.

É un feito irreversible, incuestionábel, inherente ao propio orden cósmico. Efectivamente, marcho pra Honduras, e os billetes xa están comprados, de aí a irreversibilidade do feito. E a que se debe esta súbita partida? Débese a participación no Programa de Coñecemento da Realidade de Enxeñería Sen Fronteiras, un programa formativo impulsado por esta asociación que busca sensibilizar por medio de sumerxir á persoa na realidade sobre a cal se desexa sensibilizar. Por decilo dalgún modo simple, en lugar de dicirlle á xente ''tío, estámola liando parda en Honduras'', métela nun avión e xa che volve sensibilizada. O gasto é maior, pero desta maneira asegúraste de que a túa mensaxe non pasa desapercibida, porque non é o mesmo un anuncio de 20 segundos antes de que boten o tempo na televisión, ou unha páxina que che salta cando intentas cargar Xogo de Tronos, que 3 meses noutro país (porque o referido programa dura 3 meses).

O caso é que este ano eu son a víctima desta innovadora enxeñería social, e por iso marcho. Bueno, eu e 2 persoas mais, Irene e Marcos. Concretamente, ás localidades hondureñas de El Triunfo e San Lorenzo. A Irene a podedes ver na entrada anterior neste blogue, contándovos os proxectos de Auga levados a cabo na zona. A Marcos poderedes velo tamén moi prontiño. O que vou facer exactamente en Honduras ainda non o sei moi ben, pero parece que van estar incluidas as seguintes actividades:

  • Facer un estudo sociopsicolóxico do referente espacial na construcción discursiva da identidade persoal con especial atención ao papel das infraestructuras de auga, utilizando unha ferramenta baseada en Sistemas de Información Xeográfica e dende unha perspectiva de Xénero.
  • Aprender a bailar danza punta, nas súas variedades garifuna, moderna ou outras que poidan xurdir, sen ser eu quen de dicir que non. Probablemente fagamos un troco (exchange, dirían os ingleses), e eu lles ensine a bailar algo que eu saiba, como o swing.
  • Aprender sobre as plantas locais. Todavía non me metín moi en materia, pero quería facer unha pequena guía sobre algunha plantas típicas dalí. Teño especial interese nos ficus e nos mangles, árbores ambas que xa o seu nome resulta evocador. Pero tamén as plantas que comen ou plantas que teñen algún significado. Este traballo tal vez o faga en conxunto con Marcos.
  • Ir á Nicaragua a un Congreso sobre Sostenibilidade. Sostenibilidade é como se chama ao feito de que non morramos todos daquí a uns anos. Aquí iremos os 3 rapareces que vamos de PCR.
  • Aprender e axudar no que poida nos traballos que ESF está a facer alí, enmarcados sempre en proxetos de Cooperación Internacional sobre o Dereito Humano á Auga ou a Soberanía Alimentaria.
  • Moitas outras cousas ainda por definir.
Total, unha experiencia moi chula. O que o bó lector debe lembrar de toda esta retaíla de datos, é que vou a Honduras 3 meses e que lle irei contando por aquí como vai indo a experiencia. Sirva esta entrada como introducción a esta singular e intensa experiencia que se aveciña. Agur!