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15 sept 2015

También la lluvia



Mitad de Septiembre y el sol aún aprieta en San Lorenzo. No se puede salir a la calle por la mañana. El calor es insoportable a estas horas. Ni rastro de lluvia hoy. Otro día más de sequía. Habrá que rezar para que por la noche cambie el panorama. Los periódicos claman la situación extrema: Emergencia climática, emergencia alimentaria, crisis agraria… son los titulares que evidencian una realidad más que preocupante.

Aquí todo depende del agua.... todo es todo. La vida cotidiana viene determinada por las lluvias….No llueve, no hay cosechas. No hay cosechas, no hay alimentos. Así de simple, así de cruel. El clima aquí es inclemente y hostil para los agricultores y para todas las familias que viven de una u otra forma de los productos del campo.

Se habla mucho de la sequía, de qué no llueve, de que esta canícula está siendo muy larga. La gente mira las nubes esperanzada, rogando a Dios que descarguen lluvias intensas sobre los campos de yuca, trigo, marañón,frijoles  y sobre todo maíz, que están pereciendo en un calvario de sol y sequía.

"Chultunes" , sistemas de recolección
de agua de lluvia mayas.
          Es Septiembre. Mediados ya de mes. Debería haber empezado a llover hace ya semanas y es ahora cuando asoman los primeros chaparrones. La primera cosecha ya se ha perdido y sólo queda el anhelo de que la segunda sobreviva.

Quizás esta tarde haya suerte. Como hace un par de días, como el fin de semana anterior cuando el cielo se rompió en un estrepito de truenos y el agua incesante regó calles, campos, niños, árboles y cosechas. El agua anegó calzadas y –seguramente- obstaculizó el camino a muchas comunidades rurales. Porque aquí nunca llueve. Pero cuando llueve esa agua no se aprovecha, se pierde, incluso genera problemas (lo más habitual es que la luz se vaya durante horas, que el agua arrastre basuras, que los caminos se enfanguen impidiendo el tránsito a través de ellos).

¿Por qué no hacer que el agua por la que tanto se pide (por la que se realizan plegarias cada día) sea aprovechada?



Captación de agua de lluvia mediante malla de  plástico en Camboya.

El agua de lluvia se captó y usó con fines agrícolas y para  uso humano ( tareas domésticas, sanitarios, riegos )desde tiempos milenarios. La cultura maya recolectó lluvia en “Chultuns”, las tribus africanas recogían agua a través de hojas de banano, los visionarios romanos captaban agua en el atrio de sus casas. Muchas culturas agradecieron pero también aprovecharon ese “regalo del cielo”, pero muchas de esas prácticas han quedado hoy día relegadas al olvido como simples curiosidades. 


"Implivium" romano.



Torre de bambú o " Warcawater" para extraer
agua del mismo viento.
¿Por qué no recuperarlas? Aquí no llueve nunca. Pero cuando lo hace el agua torrencialmente descargada podría ser muy valiosa. Es una práctica ecológica, ideal para comunidades dispersas y alejadas ya que podrían implantarse sistemas de captación que empleasen materiales y mano de obra local, mitigaría el efecto erosivo de las avenidas de aguas por la actividad pluvial, contribuiría a la sostenibilidad y protección de medio ambiente…

Habría que hacer estudios sí. Y sería obviamente necesaria una inversión inicial. No todas las técnicas serían replicables pero el filón existe.... Tal vez fuese posible así, haciendo uso de un recurso gratuito y natural, mejorar la vida de mucha de la gente que mira al cielo cada día cada vez con menos fe. A veces se tiene delante de los ojos la solución y no se ve.


Fuera sigue el calor. Ni una nube en el cielo. 



Publicado por  María y Paula.

4 jun 2015

Emergencia alimentaria en el sur de Honduras

Ayer estuvimos en la reunión conjunta de las Mesas de Seguridad Alimentaria (de la que forma parte ESF Galicia y también nuestro socio CODDEFFAGOLF) y la de Ambiente, Gestión de Riesgos y Adaptación al Cambio Climático de la Región 13 de Honduras (Golfo de Fonseca). Estas mesas son lugar de coordinación entre distintas organizaciones que trabajan en esos temas, desde administraciones públicas de distintos niveles, a ONG nacionales e internacionales o representantes de grupos de interés (por ejemplo agricultores).

El tema recurrente en esta época del año es la sequía. Mediados de mayo suele ser la época del comienzo de la estación lluviosa (que se prolonga hasta noviembre). Pero van ya varios años en que se retrasa y, como nos decían unos productores de la zona del río Laure (cerquita de San Lorenzo), cada vez es más difícil acertar con la siembra de la primera cosecha del año (conocida como “primera”; aun les da tiempo a hacer una “postrera” en agosto-septiembre). Si uno se adelanta al plantar y al final llueve menos de lo esperado en mayo-junio, se pierde la cosecha (y es lo que ha vuelto a pasar este año). Si uno se retrasa, cuando llegue la canícula de julio-agosto (período de 15-30 días en plena temporada de lluvias en que suele haber sequía) el cultivo no aguantará. Así que la cosa no está fácil, y este año se va a declarar estado de emergencia en toda la región sur de Honduras, por pérdida de cerca del 100% de la cosecha de “primera”.

Como acción ante la emergencia, se planteó sacar un comunicado conjunto de las mesas, ayuntamientos y asociación de municipios, para poder atraer fondos nacionales y de donantes internacionales. Además, se plantearon algunas acciones más:
  • Reparto de alimentos a la población más vulnerable, con el matiz de tratar de vincular la entrega de alimentos a un seguimiento técnico para que esa población tome medidas en sus fincas (si es que las tienen) para asegurar la segunda cosecha. El problema es los medios para realizar ese seguimiento técnico y quién se encargaría del mismo...
  • Apostar por acciones que aseguren la segunda cosecha o postrera, ya que la primera se perdió
  • Conseguir del gobierno central fondos para la promoción del empleo justo en estas épocas complicadas de escasez de grano básico (maíz y frijol)

Hay varios elementos que nos parecen claves que surgieron en la propia mesa, que no se convirtió en esta ocasión en una discusión sobre como priorizar el reparto de alimentos entre personas o municipios.

Uno es seguir con el monitoreo climático, para poder predecir en lo posible las sequías y comenzar antes a preparar acciones.

Otro, que fue bastante generalizado, fue el reconocimiento de que la sequía al inicio de la estación húmeda ya no es un episodio excepcional, si no que hay que empezar a tomarlo como algo normal, y por tanto establecer medidas y acciones a medio y largo plazo para evitar que cada año se convierta en emergencia. Algunas medidas que surgieron fueron:
  • silos para almacenaje de grano (ahora darían para aguantar hasta agosto, sin tiempo para cosechar la “postrera”, pero algo es algo)
  • bancos comunitarios de grano (funcionan, pero tienen a veces problemas de que las familias productoras llevan el grano para sembrar pero si luego va mal la cosecha no tienen como reponerlo),
  • extensión agrícola, asesoramiento técnico a productoras y productores para uso de silos, manejo de fincas...
  • presionar para que se “liberen” variedades de semillas de algunas empresas (y que se puedan usar, conservar y reproducir libremente)
  • como un avance hacia la soberanía alimentaria respecto a la medida anterior, impulsar las semillas criollas mejoradas participativamente que reduzcan la dependencia de la compra de semillas patentadas a empresas (este es un enfoque que no todo el mundo en las mesas defiende, pero ya al menos no se observa un rechazo y sí apoyo por bastantes instituciones)
  • diversificación productiva hacia especies más adaptables a la sequía, como el ajonjolí o el marañón (aunque se emplea más para venta, no hay tanta cultura de consumo en la zona...).
  • control de las malas prácticas agrosilvopastorales (como las quemas) y potenciar la reforestación también son acciones clave para mantener los equilibrios hídricos (con apoyo de las Unidades de Medio Ambiente-UMA de las alcaldías).
  • cobro de precios justos por los productos por parte de las y los productores; se sabe que en las zonas urbanas habrá protestas por las subidas (se llegó a afirmar que la comida en las zonas urbanas está subsidiada por las zonas rurales...), pero para otros productos menos básicos aunque suba el precio no hay tanta protesta (hablaban de cigarrillos, coca-cola...).
  • acceso a la tierra por personas vulnerables
Como se ve, no hay soluciones óptimas, y más bien la combinación de ellas es lo que puede lograr la adaptación a estos efectos palpables del cambio climático.

El impulso a las pequeñas explotaciones, con las que hay un riesgo mínimo de especulación con los alimentos, y que si no producen al final la crisis alimentaria se extiende también a las zonas urbanas, demuestra la importancia de la pequeña agricultura para alimentar el mundo...