
En primer lugar, tuvimos una entrevista con la que fue
coordinadora del mismo Proyecto por parte de la Alcaldía de Marcovia, la Lda. Flor de María Moya, que hizo una evaluación general de la experiencia obtenida y los resultados que se lograron. Como puntos a destacar se valoró la importancia del estudio que con el PGIHR se obtuvo, como es tener un
censo actualizado de la población, dado que el INEH (Instituto Nacional de Estadística Hondureño) cuenta con bases de datos sin actualizar por más de 10 años de gran parte de estas pequeñas aldeas y comunidades, por lo que ha sido de suma importancia tener datos reales de la población clasificados por edad, género, situación económica, ámbito productivo, etc. así como la obtención de un
mapa digitalizado de la localización de puntos clave en la sistematización de recursos hídricos y naturales en general. Así mismo se ha destacado la importancia que ha tenido que la misma
población haya sido partícipe del proceso en sí, mejorando la cohesión de grupo y sentimiento comunitario tan necesarios para el avance de la población y visión de futuro. No obstante "
se trata de un proceso de cambio paulatino que requiere seguimiento y reforzamiento de lo trabajado", como nos comenta la Lda. Flor. Se ha valorado también que este estudio sea un importante insumo de trabajo, al servir como documento final para la presentación tanto en la alcaldía municipal como departamental e instituciones gubernamentales que tienen competencias en las tareas de mejora, siendo esta una
herramienta de visibilización de las problemáticas actuales de esta población junto a un planteamiento de alternativas viables, y de esta manera se facilite la consecución de siguientes proyectos, ya que las limitaciones principales con las que cuentan estos municipios son la escasa financiación por parte del gobierno y casi total desamparo ante las ineficientes instituciones estatales.
El siguiente paso fue reunirnos con los miembros de la directiva de la
Junta de Aguas y Saneamientos de la comunidad de San José de Las Conchas, Marcovia, con los que se recabaron impresiones obtenidas a lo largo de este año y en concreto con la experiencia del sistema instalado y de los medidores de consumo de agua.
Aunque con escasa experiencia en la dirección, ya que ésta
se formó por primera vez el pasado año con la realización de este proyecto, tras muchas capacitaciones formativas y con la propia experiencia adquirida en este tiempo, las tareas destinadas se han desenvuelto por lo general satisfactoriamente. En el
transcurso de este año, la Junta de Agua se ha encargado de
tomar lectura de los contadores mensualmente y enviar a cada hogar el recibo correspondiente, revisar el correcto funcionamiento de los aparatos medidores asidualmente, y se han capacitado a dos nuevos fontaneros para que los conocimientos relativos al funcionamiento del sistema y su reparación se haga más extendido y se evite que se acapare el oficio en privilegio de pocas personas, por otro lado, y lamentablemente
las mujeres de esta comunidad siguen sin atreverse a desempeñar esta función aún siendo ellas las que primordialmente desempeñan las tareas relacionadas con el uso del agua. Por lo general se trata de miedo a la represalia social, en especial de los hombres, por si no fueran capaces de hacer bien el trabajo, según dicen
"es demasiada responsabilidad", en cambio, en algunas otras comunidades en las que ESF trabaja,
se ha conseguido vencer esta limitación autoimpuesta y ya son varias las fontaneras que desempeñan estas funciones para sus comunidades
. Por un lado, es beneficioso que las mujeres tengan idea sobre el funcionamiento del sistema para casos de emergencia en las que ellas son las primeras en sufrir las contingencias, aunque se debe tener cuidado en no caer en la
tendente sobrecarga de trabajo hacia ellas, que en estas zonas rurales es excesiva comparada con la de los hombres.
En este tiempo sufrieron
una avería en la válvula de la bomba de agua instalada, por exceso de presión al no estar utilizándola de manera adecuada, pero tras la implantación de una cuota extraordinaria a todos los abonados, se llevó a cabo su sustitución.
La
mayor problemática que se encuentra esta Junta de Agua, según nos comentan, es que
algunas familias no pueden satisfacer el pago, en algunos casos por precariedad económica y en el caso de cuotas extraordinarias como por ejemplo la surgida a raíz de la válvula averiada, hay gente que desconfía de la utilización del dinero y no acceden al pago. En este caso concreto,
sólo 103 de las 176 familias accedieron a abonar la cantidad necesaria para la reparación. Pues se trata de comunidades que aún se encuentran poco cohesionadas, y los procesos organizativos comunitarios en la mayoría de los casos son recientes y poco estables. Por ello,
una parte vital de los proyectos de ESF en las comunidades, es trabajar con el tema de concienciazión en el trabajo grupal y apoyarles y reforzar los procesos organizativos para que en un futuro puedan resolver de manera autónoma cualquier problemática. Lo más dícil en este y cualquier grupo comunitario es concienciar y hacer ver una visión de grupo para trabajar unidos hacia el
bienestar común, y en gran parte se está logrando, pero es cuestión de tiempo y madurez vecinal. Cuando las carencias y necesidades son tantas, es fácil no pensar en el vecino si no en uno mismo, aunque
la solución está en hacerlo al revés, pensar en conjunto.
El único inconveniente para los vecinos de San José, tras la implantación del sistema de canalización domiciliar y el control medido del consumo,
es dada la situación económica, obviamente, el establecimiento de una cuota mensual para los abonados con el fin de sufragar los costes de mantenimiento y especialmente el coste energético para el bombeo de agua que encarece mucho el servicio. Teniendo en cuenta que anteriormente no pagaban nada por abastecerse de agua, aún algunas familias les cuesta adaptarse al hecho de hacerlo aún siendo un gran beneficio y confortabilidad para sus hogares, en concreto
ofreciendo a mujeres y niños la posibilidad de desprenderse de la tarea de acarrear diariamente agua al hogar, y que tiene como resultado que los niños no pierdan clases en la Escuela y las mujeres puedan tener más tiempo y facilidad para sus tareas diarias, cosa que muchos hombres aún ni valoran ni respetan. De hecho muchas de las capacitaciones que se hacen a las comunidades van en torno a la
visibilización de las problemáticas de la mujer y cuestiones de género que requieren de tiempo y esfuerzo para vencer contra este hecho extendido. Por otro lado, una parte de la cuota que se pide a los abonados tiene el fin de crear
un fondo de ahorro para posibles imprevistos, averías o ampliación de nuevos proyectos, pero por lo general, según nos comentan los directivos, en la mayor parte de los casos se tiene que destinar a cubrir la parte de los abonados que no pudieron pagar sus cuotas.
La
tarifa que en estos momentos pagan, se trata de
90 Lempiras mensuales si el consumo es menor a 30m3, esto equivaldría a algo menos de
4 euros mensuales por vivienda. En algún caso esta cantidad podría resultar excesiva por consumo de agua comparándola con España y la calidad del servicio, pero según nos comentaba la Lda. Flor de María, esta cantidad representa en su mayor parte
gasto eléctrico e impuestos gubernamentales, que aumentaron a casi el doble desde hace aproximadamente 2 años, y que tras varios esfuerzos desde la Alcaldía no se ha podido mediar para su abaratamiento o subvención desde el gobierno central hondureño para paliar las necesidades de estas comunidades tan deprimidas. Teniendo en cuenta que
el servicio de agua no es continuo, sino que se facilita agua nada más que
durante varias horas al día en días alternos, el coste del servicio sigue siendo muy elevado para la realidad de estas comunidades. No obstante muchas familias acceden satisfechos al pago, por los beneficios que ello conlleva.
Tener agua en casa y no tener que andar largas distancias para conseguirla, es un hecho que muchos de nosotros no podríamos ni imaginar a día de hoy no poder disfrutarlo, para esta comunidad, se trata de
una nueva realidad, y un derecho conseguido.
Tras una distendida charla con la Junta de Agua, dos de los miembros acompañaron a las PCR, Eva y Sara a dar una vuelta por la comunidad y entrevistar a algunas de las familias para
conocer su grado de satisfacción tras la instalación de los contadores.
La encuensta se realizó a
10 familias de la comunidad, a las que se les instaló el contador aproximadamente
hace 1 año, y que por lo general en ese tiempo no han tenido ningún problema con su funcionamiento salvo 8 casos en los que los contadores resultaron defectuosos de fábrica y tardaron tiempo en reponerse por confusión de los responsables de la Junta de Agua. Los contadores son revisados por los miembros de la Junta directiva, también encargados de tomar la lectura mensualmente, por lo que la mayoría de los usuarios no se preocupan en conocer su consumo mensual, dado que
si entra dentro del mínimo estipulado su gasto es el mismo que antes de que éstos estuvieran instalados. Por lo general, los usuarios encuestados mostraban despreocupación al respecto, y piensan que su calidad de servicio no ha cambiado y tampoco han tenido que cambiar sus hábitos de consumo por lo que se muestran satisfechos, pues los
30m3 ofrecidos como límite tarifario son más que suficientes y les permite un uso holgado. En lo que más gastan es en el lavado de ropa, que se hace a mano, y el lavado de útiles de cocina, algo menos en higiene personal, y por último para beber. El límite de consumo es tan elevado porque en estos momentos no han tomado en cuenta el número de personas en cada unidad familiar, por lo que en familias de 4-6 miembros el consumo varía entre los 14-16 m3, en cambio en familias de más de 6 miembros el consumo se ajusta más a los 30 m3, por lo que el límite se decidió positivamente pensando en los casos en este extremo.
En algunos casos muestran
concienciación y preocupación por el ahorro en el consumo de agua, pero por lo general el comentario más extendido fue
"que si no pagan más que antes, les parece bien o igual la instalación de contadores" aunque la realidad es que
sí que constituye un incentivo para hacer un uso racional de este bien. Repitiendo las palabras de la Lda. Flor,
"el proceso de concienciación es paulatino y requiere tiempo y reforzamiento". Al fin y al cabo el uso que hacen del sistema de canalización domiciliar
es para
consumo humano y uso doméstico, y para animales de ganado,
limpieza de vehículos u otros usos siguen utilizando el río como antiguamente hacían,
con el fin de no derrochar.
En conclusión, el resultado parece haber sido positivo para la comunidad,
el objetivo de crear conciencia en torno al agua aumenta paulatinamente y los procesos organizativos son tomados con responsabilidad y motivación. Aunque no todos los habitantes sean capaces de apreciar estos avances, son en especial las mujeres las que agradecen todas estas mejoras y las que realmente se benefician de sus resultados, lo que representa un resultado altamente positivo.
Pues lo que de verdad esperamos,
es que esta imagen acabe desapareciendo
de la realidad diaria de estas comunidades.
Texto y fotografías por: Eva M. Solana