19 ago. 2013

I Crónica de la semana en las comunidades.


Comienzo de mi particular semana en las comunidades. En este caso en el Venado (una de las comunidades beneficiarias de nuestros proyectos). Allí, una pequeña familia me esperaba con los brazos abiertos. Una vez más, en contacto con la Honduras profunda donde la tranquilidad es la tónica dominante.
Resultaría redundante hablar a estas alturas de la hospitalidad y disposición de toda esta gente pero sigue siendo la única manera de hacer justicia a una situación donde la vida nunca ha sido fácil.Veo belleza en su altruismo; un ejercicio de nobleza y sencillez que no deja de sorprenderme.
Aunque el contacto con las comunidades no es algo nuevo para mí (puesto que desde el principio he estado en contacto con ellas a través de las diferentes actividades, talleres y capacitaciones programadas en conjunto con Coddeffagolf) todo se siente como una bienvenida indefinida que me resulta muy grata y familiar.

Han sido unos días bajo la calma y la inspiración del aire rural. Los pensamientos desde una hamaca y bajo el olor de la lluvia calan mejor y más naturalmente.
Confieso que me sentía en mi habitat natural. Simplemente fluír y dejarse llevar.
Naturaleza hiptónica a ritmo de la sinfonía de pájaros y especies varias anunciando y despidiendo los días, bichos desfilando por los interiores de la casa que sonsacan sonrisas cómplices que denotan el propio bienestar interior, asalto a mano armanda de mosquitos aumentando la coleccion de picaduras en una tesitura dérmica de por sí alterada y vuelta a la artesanía de las labores donde lo básico es un arte.
He podido presenciar momentos muy interesantes personalmente como ha sido el caso de una reunión entre una asociación de pescadores formada principalmente por mujeres de esa zona y la parte administrativa de una de las empresas camaroneras para negociar el tema de la organización de la pesca en una de sus piscinas durante el mes de septiembre. Sólo diré que es una lección ver la organización de toda esta gente como si de una forma de vida se tratase. A esto también lo llamo educación y comunicación.
Me asombra su capacidad de exposición y de cómo establecen los acuerdos basados en un criterio de justicia bastante coherente y afín. Me parece admirable su voluntad y su franqueza a la hora de exponer problemas sabiendo la vulnerabilidad de sus circunstancias.. Entereza. Me quito el sombrero. Reflexiono acerca de la importancia de poder presenciar cada taller, actividad porque se convierte en una lección moral y una ruptura de esquemas que se eleva a la categoría de necesario.

También he aprovechado para que la madre de la familia de acogida (Doña Norma) me siguiese presentando a más familias beneficiarias del proyecto Gallardo y seguir observando los logros conseguidos así como las opiniones en primera persona y de las mejoras en su calidad de vida.
Me emociona especialmente cuando dan a entender que su comunidad nunca habia sido apoyada por ninguna iniciativa y que gracias a estos proyectos sentían que se estaba haciendo algo muy bueno. Poder percibir su agradecimiento y su orgullo es otro de los privilegios made in PCR.
Además, he tendio la oportunidad de escaparme unas horas para presenciar otro de los talleres de manejo sostenible de sistemas silvopastoraes de ganado bovino.

Al mismo tiempo, una sucesión de gente con historias seguían pasando por el espectro de experiencias que se quedarían conmigo de por vida.
Con la intermitente sensacion de seguir estando en una especie de película donde mi subconsiente asimila los fotogramas como la más agradecidas de las retahilas existenciales espero a que lo inesperado de las casualidades se convierten en la causa per se.
Entonces, es cuando surgían las conversaciones improvisadas, degustación del todo típico, chutes de bachata y telenovelas rancias que hacían trabajar mi paciencia de una manera deliberada, paseos salidos de la nada con vecinos cuán comunas que terminan en exhibición de ukelele a ritmo de bamba, caminatas que derivan en una clase con púbico improvisado de los bailes propios de acá y otros etcéteras.
Finalmente, se produjo la despedida y, como no, a ritmo de punta y sucedáneos del meneo intensivo.
Últimos abrazos, sonrisas y lágrimas de despedida purificando la emoción de haber compartido lo mejor que tienen: su humildad y su dignidad.

Y esto no significa más que un pequeño conglomerado de momentos...

Aprendiendo a cocinar las omnipresentes tortillas hondureñas.
 
 Disfrutando de la comunidad y su gente

Mientras tanto, toca seguir aprendiendo...

(Escrito por Yolanda, PCR de Agro) 

5 comentarios:

Almudena dijo...

que lindo lerte, Yolanda!

tomás dijo...

un auténtico placer diría...seguid disfrutándolo!!

Patricia Iglesias dijo...

Encantanme as tuas cronicas...

Patricia Iglesias dijo...

Encantanme as tuas cronicas...

Patricia Iglesias dijo...

Encantanme as tuas cronicas...